Espiral de Saraswati

miércoles, 12 de agosto de 2026

Alfonsina Storni: una voz original

 


 En su rol de coordinadoera de la Revista de Poesía Bardo, la escritora Susana Szwarc me convocó para escribir sobre Alfonsina Storni y seleccionar algunos poemas. Como suele ocurrir fue extenso mi artículo y se publicó seccionado. Aquí el texto íntegro.





    

    Lo primero que me llegó en la obra de Alfonsina fue a través de una voz: yo era muy joven  y estaba de vacaciones en Miramar,   una tarde tuve la oportunidad de  ser parte del público de una de las veladas de recitación de Berta Singerman en un teatro improvisado. Quedé absolutamente  impresionada, más que por el  estilo de recitación de la actriz, por el contenido de  sus palabras. Recuerdo que Singerman  se hospedaba  en el mismo hotel  que yo y, a veces,  la veía en el bar  donde ella  solía hablar con otras personas  de su relación  personal con Alfonsina  Storni.  Yo quería acercarme para escucharla, pero como era muy tímida  nunca lo hice. Quedé conmocionada y al regresar a Buenos Aires le pedí a mi abuela que me comprara alguno de sus libros. Así es que una tarde nos vestimos las dos emperifolladamente  y fuimos desde nuestro  barrio al centro de la ciudad. Mi abuela, que no sabía demasiado de poesías,  tartamudeó cuando le dijo un poco solemnemente al vendedor de libros: queremos los poemas de la Storni. Nos vendieron las obras completas. Aquel fue para mí un acto de iniciación literaria,  una escena luminosa que quedó recortada entre otras escenas. A partir de  aquel momento comencé a ir a los homenajes que se realizaban en el mes de octubre donde llegué a conocer a su hijo Alejandro Alfonso. Alfonsina me ha acompañado desde entonces con su voz inconfundible capaz de  cobijar una conmovedora intimidad. Hoy descubro que para  aquella  muchacha que fui que deseaba escribir, Alfonsina  fue  un espejo en el cual mirarme y reconocerme, ella me abrió las puertas  que me permitieron perfilar una incipiente imagen de mujer y sentar las bases de un  futuro camino literario.

 

Selección de algunos poemas de la autora:

BALADA ARRÍTMICA PARA UN VIAJERO

Yo tenía un amor,


un amor pequeñito,


y mi amor se ha ido.


Feliz viaje, mi amor, feliz viaje!



No era muy grande mi amor:


no era muy alto;


nunca lo vi en traje de baño;


pero debía tener un cuerpo


parecido al de Suárez.


Mejor dicho, al de Dempsey.



Tampoco era un genio;


se reía siempre, eso sí;


le gustaban los árboles;

acariciaba al pasar


a los niños.


Yo le hubiera regalado


un arco


para que volteara estrellas...

 

Pero tuve miedo


que alguna


te cayera en la cabeza, lector:


son tan grandes!



Anoche mismo se fué;


tomó un vapor


que medía una cuadra:


demasiado extenso para él;


no es un gigante.



Ahora lo veo pequeño al buque,


muy pequeño;


me parece, solamente,


una lanzadera


de máquina de coser


temblando en el filo


de una montaña movible.


Señor camarero,


señor camarero del vapor:


hágale usted una gran reverencia


cuando lo vea pasar,


estírele bien las sábanas de la cama,


despiértelo con suavidad.


Señorita viajera:


usted, la más hermosa del barco:


mírelo a los ojos con ternura;


dígale con ellos cualquier cosa:


—Me casaría con usted ahora mismo.


O si no —Vamos a tomar

 

juntos el té.


Y usted, señor Río,


no sea imprudente;


pórtese como un caballero


con un hombre que sueña;


necesita cunas


aun cuando sean de agua.



No he visto nunca en el Río de la Plata


peces voladores.


Si hay alguno que no vuele:


no le gustan los peces,


y menos si tienen alas.



Mañana llegará a un puerto,


junto al muelle se parará el vapor:


Oh señor Buque; oh estuche


en que mi pequeño amor


hace de diamante:


no trepide mucho al atracar,


no dé brincos!


El bajará la escalerilla


cantando un foxtrot.


Siempre canta un foxtrot


Llevará un traje gris


y un sobretodo azul marino.


No se los manche, usted, por Dios,


Señor Buque:


mi amor es pobre...

 

    (de “Mundo de siete pozos”)

 

 

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                    FEMENINA

 

Baudelaire: yo me acuerdo de tus “Flores del mal”

En que hablas de una horrible y perversa judía

Acaso como el cuerpo de las serpientes fría,

En lágrimas indocta, y en el daño genial.

 

Pero a su lado no eras tan pobre, Baudelaire:

De sus formas vendidas, y de sus cabellera

Y de sus ondulantes caricias de pantera,

Hombre al cabo, lograbas un poco de placer.

 

Pero yo, femenina, Baudelaire, ¿qué me hago

De este hombre calmo y prieto como un gélido lago,

Oscuro de ambiciones y ebrio de vanidad,

 

En cuyo enjuto pecho salino no han podido

Ni mi cálido aliento, ni mi beso rendido,

Hacer brotar un poco de generosidad?

 

                           (de “Ocre”)

 

                            CUADROS Y ÁNGULOS

 

Casas enfiladas, casas enfiladas,
casas enfiladas,
cuadrados, cuadrados, cuadrados,
casas enfiladas.
Las gentes ya tienen el alma cuadrada,
ideas en fila
y ángulo en la espalda;
yo misma he vertido
ayer una lágrima,
Dios mío, cuadrada.

 

   (De “El dulce daño”)

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           BIEN PUDIERA SER


Pudiera ser que todo lo que en verso he sentido

no fuera más que aquello que nunca pudo ser,

no fuera más que algo vedado y reprimido

de familia en familia, de mujer en mujer.


Dicen que en los solares de mi gente, medido

estaba todo aquello que se debía hacer...

Dicen que silenciosas las mujeres han sido

de mi casa materna... Ah, bien pudiera ser...


A veces en mi madre apuntaron antojos

de liberarse, pero, se le subió a los ojos

una honda amargura, y en la sombra lloró.


Y todo esto mordiente, vencido, mutilado,

todo esto que se hallaba en su alma encerrado,

pienso que sin quererlo lo he libertado yo.


                   (de “Irremediablemente”)

 

 

                                ULTRATELÉFONO

 

¿Con Horacio? — Ya sé que en la vejiga 
tienes ahora un nido de palomas 
y tu motocicleta de cristales 
vuela sin hacer ruido por el cielo. 

—¿Papá? — He soñado que tu damajuana 
está crecida como el Tupungato; 
aún contiene tu cólera y mis versos. 
Echa una gota. Gracias. Ya estoy buena. 

Iré a veros muy pronto; recibidme 
con aquel sapo que maté en la quinta 
de San Juan ¡pobre sapo! y a pedradas. 

Miraba como buey y mis dos primos 
le remataron; luego con sartenes 
funeral tuvo; y rosas lo seguí
an. 

 

      (de “Mascarilla y trébol”)

 

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Por qué escogí estos poemas:

  “ Balada arrítmica para un viajero” me gusta especialmente porque tiene desenfado en su modo de expresión, si bien  la poesía de Alfonsina se caracterizó por   este rasgo en relación al tratamiento de la figura del varón y a la libertad femenina con respecto al  amor romántico, el tono predominante en su obra es más grave, más hondo. En este poema hay un juego divertido, casi juguetón, alejado de esa voz más trascendente y dramática típica en  ella. Algo similar me ocurre con “Cuadros y ángulos”, el hispanismo propio de la poesía de Alfonsina se depura aquí y el trazo es limpio, casi fotográfico. Igual que en otros tantos poemas realiza una pintura de la ciudad    de trazo modernista. Evidentemente la ciudad como escenario es fundamental en su obra en tanto y en cuanto ella, como otros intelectuales, toma conciencia de los enormes cambios sociales producidos a partir de fines del siglo XIX  a causa de la industrialización.  Resulta interesante observar que este poema prácticamente carece de adjetivación,  impronta  no muy  frecuente en la poesía de Alfonsina. Y en  los dos evita la forma soneto, soneto que hacia el final ella misma calificó de antisonetos, pero que aún así guardan relación con esa estructura más  tradicional.

   El poema “Bien pudiera ser”  ha sido uno de mis preferidos desde mi primera juventud cuando la descubrí y comencé a leerla libro  tras libro.  A la luz de los años transcurridos, de la evolución del pensamiento y de la psicología lo encuentro cada vez más lúcido y adelantado a su tiempo. En este poema Alfonsina se siente heredera de un linaje femenino, reconoce lo que sostiene la nueva psicología hellingeriana,  aquí la poeta diseña un itinerario epocal y culmina en una transgresión personal al mandato familiar,  que tiene   absoluta actualidad.  Manteniendo la  forma clásica del soneto lo vacía de aditamentos innecesarios, vuelve traslúcido el mensaje. El poema se cierra con una conclusión diáfana y parece mentira que haya sido escrito un siglo atrás.

   “Femenina” me interesa por su interpelación al varón, recurso constante en su poesía que en este caso  adquiere relevancia porque el varón es nada menos el poeta Charles Baudelaire y, por si fuera poco, pone sobre el tapete el prejuicio no solo masculino sino también racial.  Me parece un poema sumamente provocativo y desafiante que muestra su fuerte personalidad expresada   de manera lograda en formato lírico.

   Tal vez escogí “Ultrateléfono” por una cuestión de empatía y de curiosidad al releer recientemente dos de sus biografías en las que la figura del padre se vuelve conmovedora y triste. Poema dialógico, escrito obviamente luego de la muerte de su padre, ya que este falleció cuando Alfonsina era apenas una jovencita, casi una niña.  Una parte considerable de sus poemas que dialogan con hombres ausentes me interesa muchísimo, son en sí mismos una autoindagación que toma la figura del varón como referente. En la obra de Alfonsina este  mecanismo,  inteligente y recurrente, denota un camino de buceo interior que en ella no termina nunca, incluso hasta en su último poema “Voy a dormir” incluye lo dialógico dirigido a un supuesto hombre al que hay que darle el mensaje: “si él llama nuevamente por teléfono,  le dices que no insista, que  he salido”.  Podría trazarse perfectamente una línea de investigación que analizara el diálogo con los hombres en su obra, ateniéndonos a sus matices, sus efectos y su evolución. En este poema “Ultrateléfono”, ese diálogo que Alfonsina entabló desde el vamos con el varón encuentra en la figura del padre el referente principal.


 Foto: Gentileza "La cadera de Eva"

    No sería  errado celebrar la relación conflictiva que Alfonsina tuvo con el mundo y con el lenguaje (sabemos lo crítica que ha sido al releer su obra una vez publicada),  de ese conflicto ha surgido la tensión que enriquece toda su escritura.  Logró  construir un imaginario poético con características  distinguibles, coherente, lo que comúnmente se define como la creación o el hallazgo de una voz poética personal, la que, entre otras cosas, manifiesta un anhelo de transformación del mundo planteado desde la vinculación entre hombres y mujeres. La plasticidad en la creación de imágenes sugerentes y elaboradas testimonia una subjetividad sensible y profunda. A pesar del toque impresionista en su escritura se evidencia una fuerza indiscutible, cierto impacto que considero que viene de su conocimiento del género teatral y también, por qué no, de la cantidad de trabajos que, en pos de la subsistencia, realizó a lo largo de su vida, los que le brindaron una visión social comprometida con los sectores populares.

   Se evidencian  una originalidad de la mirada, no solo en su contexto de época sino por su agudeza psicológica y un yo lírico que da cuenta de una  perspectiva casi única  sobre las circunstancias  del período histórico que le tocó vivir a partir de su condición femenina. Al carácter sentimental  de sus versos Alfonsina le sumó un  erotismo que enfrentó los convencionalismos que marcaron la cultura de su época.   Sin duda su voz individual se convirtió en portavoz del decir callado de otras mujeres de su generación.


Este artículo fragmentado se publicó en la revista de poesía "Bardo", Ciudad de Buenos Aires, junio 26, páginas 7-8.


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